Oído absoluto y oído relativo: qué hace cada uno

El oído absoluto es la capacidad de nombrar o cantar una nota sin ninguna referencia: oyes una nota suelta y sabes que es un Sol, igual que sabes que un color es rojo. El oído relativo es la capacidad de oír cómo se relacionan las notas entre sí, es decir, a qué distancia están, hacia dónde se ha movido la música y qué nota suena a casa, de modo que, una vez que te dan una nota, puedes deducir las demás. El oído absoluto es poco frecuente y parece depender de la exposición en la primera infancia. El oído relativo se puede entrenar a cualquier edad, y es el que hace casi todo el trabajo cuando alguien toca, canta o escribe música.

¿Qué es el oído absoluto?

El oído absoluto es una memoria fija de las notas mismas. Quien lo tiene puede nombrar una nota tocada sola, o cantar una nota que se le pide partiendo del silencio, sin haber oído nada antes. El nombre llega solo; no se está deduciendo nada.

Responde a una sola pregunta: ¿qué nota es esta? Por sí mismo no responde a las preguntas que más plantea la música, como si un acorde es mayor o menor, o si una melodía ha vuelto a casa.

¿Qué es el oído relativo?

El oído relativo consiste en oír las notas en relación unas con otras. Abarca varias cosas a la vez:

  • Dirección: ¿la segunda nota subió, bajó o se quedó igual?
  • Distancia: ¿a qué distancia están las dos notas? Esa distancia es un intervalo: un semitono, una tercera mayor, una quinta justa.
  • Función: ¿qué papel tiene una nota o un acorde dentro de la tonalidad? ¿Es la casa, o tira hacia ella?

El oído relativo necesita un punto de partida. Dile a un músico con buen oído relativo que la primera nota es un Do y podrá nombrar las que siguen. Sin ese punto de partida, puede describirte con exactitud la forma de una melodía, pero no en qué notas está.

La diferencia en un ejemplo

Toma “Cumpleaños feliz” en Do mayor. Su primera frase es Sol, Sol, La, Sol, Do, Si.

Quien tiene oído absoluto oye esos seis nombres.

Quien tiene oído relativo oye la forma: una nota repetida, un grado hacia arriba, un grado de vuelta hacia abajo, un salto de cuarta hacia arriba hasta la nota de casa y luego un semitono hacia abajo. Oye que la melodía empieza en la quinta nota de la escala y llega a casa en “fe”. Canta la canción empezando en cualquier otra nota y la forma es exactamente la misma, y por eso todo el mundo reconoce el “Cumpleaños feliz” en cualquier tonalidad en que lo empiece la gente reunida.

Este último punto importa. Reconocer una melodía que conoces cuando se canta más aguda o más grave es oído relativo, y casi todo el mundo lo hace sin pensar. El oído relativo no es un don raro. Su versión sin entrenar es algo que la mayoría de la gente ya tiene; el entrenamiento pone nombre a las relaciones y las vuelve rápidas.

¿Cuál ayuda en las situaciones musicales reales?

Afinar un instrumento

El oído absoluto te permite acercar un instrumento a la afinación estándar sin afinador y sin nota de referencia. El oído relativo por sí solo puede afinar un instrumento consigo mismo, cuerda contra cuerda, pero necesita una referencia, un afinador u otro instrumento, para quedar a la misma altura que los demás.

La parte fina de la afinación es, para todo el mundo, una comparación. Cuando dos cuerdas están casi a la misma altura se oye una ondulación lenta en el sonido, llamada batimiento, que se va frenando y desaparece cuando las alturas coinciden. Escucharla es un trabajo relativo, con oído absoluto o sin él.

Sacar canciones de oído

El oído absoluto te da la primera nota al instante. El oído relativo la encuentra probando, lo que lleva unos segundos, y a partir de ahí cada nota es una distancia desde la anterior. El trabajo de tocar de oído (la tonalidad, los acordes, los saltos de la melodía) es un trabajo relativo, tengas el oído que tengas.

Cantar en un coro

Cantar en un coro es relativo. Cada cantante sostiene su voz frente a las demás: una tercera por encima de la melodía, una quinta por debajo de la voz más aguda, afinado con la gente que tiene alrededor. Un cantante con oído absoluto puede encontrar la nota inicial sin diapasón. Un coro a capela también puede ir bajando o subiendo de afinación a lo largo de una obra larga, y un cantante con oído absoluto puede notarlo, pero lo correcto sigue siendo quedarse con el coro, y eso es una habilidad relativa.

Transportar

Transportar es tocar la misma música empezando en otra nota. Con oído relativo es algo natural, porque una melodía es un patrón de intervalos y el patrón no cambia. Un guitarrista con la cejilla en el segundo traste toca una posición de Sol y suena La; la posición, los intervalos y la canción son los mismos. A algunas personas con oído absoluto les resulta incómodo transportar, porque los nombres que oyen y los que tocan dejan de coincidir.

Improvisar

Improvisar es oír dónde estás dentro de la tonalidad y hacia dónde está a punto de ir la música: que el acorde del quinto grado tira hacia casa, que una nota choca con el acorde que tiene debajo, que la frase siguiente debería responder a la anterior. Todo eso son relaciones. Por eso muchos improvisadores piensan en grados de la escala y números de acorde en lugar de nombres fijos de notas, y por eso los músicos de sesión usan el sistema de números de Nashville, que escribe los acordes como números dentro de la tonalidad para que un grupo pueda tocar la misma partitura en cualquier tonalidad.

¿Por qué casi todos los músicos se apoyan en el oído relativo?

Porque la música está hecha de relaciones. Una canción llevada a otra tonalidad es la misma canción. Una progresión de acordes conserva su efecto en cualquier tonalidad. Los grados de la escala, los intervalos, los números de acorde y las sílabas del do móvil, las herramientas con las que los músicos hablan de lo que oyen, describen todas cómo se relacionan las notas, no qué notas son.

La mayoría de los músicos profesionales no tienen oído absoluto, y tocan de oído, cantan afinados, transportan e improvisan sin él. Los músicos que sí lo tienen también usan el oído relativo, porque nombrar cada nota no es lo mismo que oír lo que las notas hacen juntas.

¿Cómo puedes saber cuál tienes?

Da por hecho el oído relativo: casi todo el mundo tiene algo. La prueba es para el oído absoluto, y solo funciona si es honesta.

  1. Borra la referencia. Hazla cuando no acabes de tocar, de cantar con algo o de escuchar música, para que no te quede ninguna nota en el oído.
  2. Pide a otra persona que toque notas sueltas en un teclado o en una aplicación, en orden aleatorio, en distintas octavas, sin que veas cuáles. Si puedes, cambia el sonido del instrumento a mitad de la prueba.
  3. Nombra cada nota en el acto y apúntala. Nada de tararear antes una canción ni de contar desde la nota anterior.
  4. Comprueba solo al final. Si te dicen cada respuesta sobre la marcha, cada nota se convierte en la referencia de la siguiente, y lo que estás poniendo a prueba es el oído relativo.

Lee el resultado con honestidad. El oído absoluto se reconoce en respuestas rápidas y casi siempre correctas en todas las octavas y con todos los sonidos de instrumento, sin deducir nada. Adivinando sin más se acierta más o menos una nota de cada doce. Si todas tus respuestas fallan por la misma distancia, hiciste una primera suposición equivocada y luego seguiste correctamente los intervalos a partir de ella: eso es un oído relativo que funciona bien, no un oído absoluto que funciona mal. Poder empezar a cantar tu grabación favorita cerca de su tonalidad original también es algo común, y no es lo mismo que nombrar cualquier nota cuando te la piden.

Para el oído relativo, la prueba honesta es la propia habilidad. Oye dos notas y di a qué distancia están. Oye una nota y cántala de vuelta. Si eso te sale lento o poco fiable, es el punto de partida normal, y es justo la parte que se entrena.

¿Se puede entrenar el oído relativo, o aprender el oído absoluto en su lugar?

El oído relativo se puede entrenar a cualquier edad, con cualquier instrumento y con un oído corriente. Mejora al ritmo de una habilidad física: en semanas, de forma irregular, con una práctica diaria breve. Si un adulto puede adquirir oído absoluto es otra cuestión, con su propio artículo en este sitio; la respuesta corta es que casi con toda seguridad no, y no es la habilidad de la que depende tocar de oído.

Por dónde empezar

La lección de entrenamiento auditivo explica qué es la escucha relativa y por qué los intervalos van antes que los acordes. El ejercicio de intervalos de oído toca dos notas y pregunta a qué distancia están, que es el oído relativo en su forma más pequeña. La lección sobre cantar una nota y la de cantar un intervalo convierten el oír en producir: el sitio toca una nota, o dos a la vez, y escucha mientras tú las cantas de vuelta.

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